PROMOCIÓN DE LA SALUD. Nº 4. La sonrisa

Boletín: 
Newsletter 47, Abril 2015

LA SONRISA Cada mes de octubre se celebra el Día Mundial de la Sonrisa. Fue promovido por Harvey Bell, creador del “smiley” o cara sonriente en el año 1963, aunque la primera vez que se celebró como tal fue en 1999.

La sonrisa es una forma de expresar facialmente un sentimiento de satisfacción.

Es una reacción normal a ciertos estímulos y ocurre independientemente de cuál sea la cultura.

Tampoco es una reacción que se aprende sino que se nace con ella: los niños que nacen ciegos sonríen desde un principio.

Sonreír no solo cambia la expresión de la cara sino que también hace que el cerebro produzca endorfinas que reducen el dolor físico y emocional y dan sensación de bienestar. 

Hay varios tipos de sonrisa:

  • la sonrisa de Ducchenne. Está producida como respuesta involuntaria a una emoción real y es lo que se llama “ sonrisa genuina “
  • la sonrisa profesional, se expresa para mostrar cordialidad
  • la  sonrisa sardónica. Es patológica y es una contracción de los músculos de la cara producida por la enfermedad del tétanos.

Hay varias expresiones populares que hacen referencia a que una manera optimista de enfrentarse a la vida, mejora la  resolución de los problemas cotidianos.

“A mal tiempo, buena cara “  

Este sería un exponente de esta idea.

Cuando el ser humano no sabe o no puede adaptarse a situaciones graves o de stress, sufre un trastorno depresivo que se caracteriza por una alteración del estado de ánimo en la que predomina un sentimiento de tristeza injustificado, y que casi siempre se acompaña de ansiedad, ideas repetidas pesimistas, sentimiento de culpa y minusvalía personal, así como síntomas somáticos como el insomnio, la fatiga, molestias gastrointestinales, la pérdida o exceso de apetito y la disminución o ausencia de deseo sexual.

No todas las depresiones son iguales, ni por su gravedad ni por su duración.

No hay que confundir la depresión con la reacción normal de tristeza ante alguna circunstancia que nos afecta.

La mayoría de los episodios depresivos se curan con el tratamiento apropiado, que consiste en medidas farmacológicas, psicoterápicas y ambientales.

Es muy importante, cuando ya ha empezado a producirse una mejoría tras la implantación del tratamiento, adaptar determinadas actitudes que pueden ayudar a la resolución del problema: evitar situaciones que puedan afectarnos, no aislarse, establecer prioridades en las tareas a realizar, hacer ejercicio físico de forma suave…

Encaminar la vida bajo una serie de hábitos saludables, no sólo físicos sino también emocionales, permiten que la persona se enfrente a la vida cotidiana con una sonrisa de buena mañana.

La sonrisa cura y aumenta la salud

PILAR MARQUÉS COLOMA. EQUIPO MÉDICO LABORSALUS