Líneas de vida: clasificación y usos

Boletín: 
Newsletter 55, Febrero 2016

Pueden ser horizontales o verticales, temporales o permanentes, rígidas o flexibles y su uso ha crecido exponencialmente en los últimos años. Las líneas de vida son, junto con el arnés anticaídas, los dispositivos de protección individual contra caídas más conocidos y utilizados dentro y fuera de los círculos de entendidos y, en consecuencia, los que registran mayores incidencias y dudas en cuanto a su clasificación y uso.

El uso de las denominadas líneas de vida está experimentando un crecimiento imparable en los últimos años. Desde cubiertas de naves industriales a tejados de viviendas residenciales pasando por todo tipo de estructuras verticales como escalas fijas de servicio, su presencia en estas estructuras ha pasado de testimonial hace apenas 10 años a completamente imprescindible en la actualidad.

Su utilización es, en teoría, sencilla, pero suscita numerosos interrogantes tanto entre los usuarios ocasionales –técnicos de mantenimiento, limpiadores, fontaneros, electricistas, etc- como entre quienes tienen un contacto directo y habitual con ellas: técnicos PRL, técnicos verticales o incluso montadores (!).

Y esto es algo que he podido comprobar en los últimos años impartiendo formación a todo tipo de personal. De entre la multitud de dudas, estas son sólo algunas de las más recurrentes:

¿Cuántos usuarios pueden usar simultáneamente una línea de vida vertical? ¿Cuál es la vida útil de una línea de una línea de vida horizontal hecha de fibras textiles? ¿Puedo conectar un absorbedor de energía al dispositivo deslizante de una línea de anclaje vertical o debo usarlo como viene de fábrica? ¿Cumplen la misma normativa las líneas de vida verticales que las horizontales?

Clasificación

En primer lugar conviene aclarar que lo que comúnmente denominamos “línea de vida” hace referencia en realidad a dos categorías bien diferenciadas de elementos que componen un sistema de protección individual contra caídas.

Este se compone, como mínimo, de un dispositivo de anclaje, de un dispositivo de prensión del cuerpo (arnés, cinturón, etc) y de un subsistema de conexión que conecte ambos. Las “líneas de vida” entrarán en la categoría de subsistemas de conexión si son verticales (UNE-EN 353.1/2) y en la de dispositivos de anclaje si éstas son horizontales (UNE-EN 795 C/D).

Sistemas anticaídas según EN 363

Recordemos que mientras las primeras son consideradas EPI al cumplir con la definición que ofrece la directiva 686/89/CEE y deben por tanto llevar marcado CE, las líneas de vida horizontales no están amparadas por dicha directiva —aún cumpliendo con los requisitos de la norma UNE-EN 795:2012—  y no llevarán en ningún caso dicho marcado.

A. Líneas de vida verticales

Las líneas de vida verticales están reguladas por la norma UNE-EN 353.1/2 Equipos de protección individual contra caídas de altura. Dispositivos anticaídas deslizantes sobre línea de anclaje rígida/flexible.

Como se puede ver, la denominación del sistema no habla sólo de la línea de anclaje, como ocurre por ejemplo con las líneas de anclaje horizontales, sino que el término dispositivo anticaídas deslizante viene incluido en la propia definición. Esto se debe a que, a diferencia de las líneas de anclaje horizontales, la norma EN 353.1/2 regula el sistema en su conjunto, carro y línea de anclaje como un todo inseparable.

Dispositivos deslizantes sobre línea de anclaje flexible UNE-EN – 353.2

Los dispositivos anticaídas deslizantes sobre línea de anclaje flexible conformes con esta norma son subsistemas que, cuando se combinan con arnés anticaídas conforme a norma UNE-EN 361, constituyen uno de los tres sistemas anticaídas incluidos en la norma UNE-EN 363. Esto significa que la fuerza de choque en caso de caída no podrá superar en ningún caso los 6 kN.

La definición que ofrece la norma es la siguiente: subsistema formado por una línea de anclaje flexible —que puede ser de acero (cable) o textil (cuerda)—, un dispositivo anticaídas deslizante con bloqueo automático unido a la línea de anclaje flexible y un conector o un elemento de amarre terminado en un conector.

Puede instalarse un medio de disipación de energía entre el dispositivo anticaídas deslizante y la línea de anclaje o puede incorporarse un absorbedor de energía a la línea de anclaje a o al elemento de amarre.

Como podemos ver el uso de un absorbedor de energía en este tipo de sistemas no es obligatorio sino opcional. Nos atendremos en cualquier a caso a lo que indique el fabricante.

El nº de usuarios que pude soportar una línea de anclaje vertical flexible vendrá definido por el fabricante, aunque lo más habitual suele ser 1.

Requisitos

Entre los requisitos más destacables de esta norma encontramos la longitud máxima entre el dispositivo deslizante y el arnés del usuario, que no podrá superar en ningún caso 1 metro, incluyendo los conectores y el absorbedor en caso de que se utilice uno.

Otro requisito que suele causar confusión, sobre todo en el mundo de los trabajos verticales es el de la obligatoriedad o no de que el dispositivo acompañe los movimientos del usuario sin requerir su intervención.

En realidad la norma sólo especifica que el dispositivo no requerirá la intervención manual del usuario en sus cambios de posición hacia arriba o hacia abajo —esto es, en al menos uno de los sentidos pero no necesariamente en ambos—.

Es por ello que podemos encontrarnos dispositivos bajo norma EN 353.2 que corran libremente hacia arriba pero no hacia abajo, como es el caso del ISC RED o del Climax OTTO.

Por último, remarcar una de las diferencias más notables entre un sistema UNE-EN 353.2 y otro UNE-EN 12841 A, cuando ambos se basan en cuerdas semiestáticas UNE-EN 1841 A, las más usadas en trabajos verticales y en altura.

En el primer caso la resistencia de la línea de anclaje debe ser de al menos 22 kN (en caso de que ésta sea textil, 15 kN si es un cable de acero) mientras que la norma UNE-EN 12841 A “sólo” exige una resistencia de 15 kN.

Puede parece una diferencia poco relevante pero esto es especialmente importante en trabajos verticales, donde las cuerdas comúnmente utilizadas, las semiestáticas, suelen tener un diámetro de 10,5 mm y una resistencia aproximada de 28-30 kN.

Al hacerle un nudo a dicha cuerda para poder fijarla a un anclaje, su resistencia baja a 18-19 kN (recordemos que los nudos restan entre un 25 y un 50% de resistencia a la cuerda dependiendo del tipo de nudo), por debajo de lo exigido por la norma UNE-EN 353.2. Es por ello que en trabajos verticales se usan dispositivos 12841 que permiten valores de resistencia más bajos.

Dispositivos deslizantes sobre línea de anclaje rígida – UNE-EN 353.1

La definición que ofrece la norma para estos sistemas es idéntica a la que encontramos en los sistemas basados en líneas de anclaje flexible cambiando simplemente el término rígido por flexible (ver más arriba).

Estas líneas de anclaje pueden estar constituidas por una cable o por un riel y están diseñadas para ser fijadas a una estructura de forma que los movimientos laterales queden limitados.

Este tipo de sistemas suelen permitir el uso simultáneo de dos o más usuarios, aunque como siempre, habrá que seguir las indicaciones de la ficha técnica pues este dato puede variar mucho de un fabricante a otro.

Requisitos

La diferencia entre una línea de anclaje flexible y otra rígida hechas de cable de acero es que la segunda deberá estar fijada en su extremo inferior —normalmente mediante un tensor, impidiendo así movimientos laterales— mientras que la primera quedará libre e incluirá un lastre para mantener el cable tenso.

Hay que remarcar que los dispositivos deslizantes suministrados junto con la línea de anclaje —cable o riel— no son intercambiables con dispositivos similares de otras marcas y deben emplearse siempre sobre la línea de anclaje de la misma marca y modelo para los que han sido diseñados.

También es importante tener en mente que estos “carros” deben conectarse directamente a la anilla esternal del arnés, nunca mediante elementos de amarre o absorbedores de energía, ya que esto aumentaría la distancia de caída y, lo que es peor, el factor de caída. Si nuestro arnés sólo dispone de una anilla dorsal será necesario cambiarlo por uno con anilla esternal. En cualquier caso se deben seguir siempre las indicaciones del fabricante.

Al igual que los sistemas basados en líneas de anclaje flexibles, los sistemas rígidos no podrán superar los 6 kN en caso de caída.

B. Líneas de vida horizontales

Las denominadas líneas de vida horizontales están reguladas por la norma UNE-EN 795:2012 Equipos de protección individual contra caídas. Dispositivos de anclaje, recientemente armonizada tras un largo proceso de discusión.

A efectos prácticos, esto significa que las líneas de anclaje horizontales constituyen dispositivos de anclaje sobre los que pueden conectarse dispositivos anticaídas, como por ejemplo un retráctil o un dispositivo anticaídas deslizante sobre línea de anclaje rígida/flexible –línea de vida vertical-. Juntos constituyen un sistema anticaídas.

Como decíamos más arriba, los dispositivos de anclaje de tipo C y D no constituyen EPIS y por tanto no pueden llevar marcado CE.

Las líneas de anclaje horizontales pueden ser :

  1. Flexibles (UNE-EN 795 C)

Son las conocidas como líneas de vida horizontales de cable

  1. Rígidas (UNE-EN 795 D)

Líneas de vida constituidas por un riel

  1. Temporales (UNE-EN 795 B)

Son las líneas de vida transportables

Requisitos generales

Estos dispositivos suelen estar diseñados para ser utilizados por más de un usuario simultáneamente por lo que, a diferencia de otros dispositivos de anclaje EN 795 diseñados para un único usuario, éstos deben cumplir además con una Especificación Técnica(documento de menor rango que una norma EN), concretamente la CEN/TS 16415:2013.

Los métodos de ensayo recogidos en este documento son muy similares a los que encontramos en la norma EN 795, aunque también más estrictos para garantizar que estos dispositivos son capaces de soportar la caída de varios usuarios.

Por ejemplo, la prueba de resistencia dinámica se realiza con una masa de 200 kg para simular la caída de dos usuarios simultáneamente. Por cada usuario adicional, se vuelve a hacer un test de resistencia dinámica con una masa adicional de 100 kg.

Recordemos que esta especificación técnica es complementaria a la norma EN 795:2012, lo que significa que una línea de anclaje horizontal debe cumplir tanto con la norma EN como con la TS (Technical Specification, en su siglas en inglés).

El subsistema de conexión que une el arnés con estas líneas será cualquiera de los contemplados en la UNE-EN 363 (elemento de amarre con absorbedor, anticaídas retráctil, anticaídas deslizante), aunque algunos fabricantes permiten el uso de elementos de amarre sin absorbedor de energía en circunstancias concretas. De nuevo, y no me cansaré de decirlo, debemos remitirnos a lo que diga el fabricante en cada caso.

Otros requisitos que deben cumplir estos dispositivos son:

  • Ángulo respecto a la horizontal ≤ 15º
  • Todas las piezas y componentes deben resistir el doble del esfuerzo previsto (factor de seguridad 2)
  • Debe respetarse la altura mínima requerida libre de obstáculos.
  • El diseño de la línea debe ser tal que permita desplazarse por toda la zona de trabajo de forma que el usuario recorra toda línea estando conectado en todo momento
  • Los terminales de cable cerrados con “perrillos” no son aceptados por la nueva norma
  • Los dispositivos de clase B y C (temporales y flexibles), salvo indicación expresa del fabricante, no están diseñados para trabajos en suspensión (trabajos verticales)