¿El estrés puede afectar a la visión?

Boletín: 
Newsletter 58, Mayo 2016

 El estrés es algo que en la sociedad actual afecta a muchas personas por el estilo de vida que llevamos y esto se refleja en la salud de diferentes maneras ya que genera una gran experiencia orgánica.

Aunque somos conscientes de los problemas de salud que pueden venir derivados del estrés, no somos conscientes en que manera pueden afectar a la visión.  

Normalmente, las formas en las que se presenta el estrés en los ojos son borrosidad de visión, tic o temblor de ojos, aunque en casos extremos pueden producirse casos de pérdida súbita de la visión.

La manifestación más frecuente es el tic o temblor en el párpado. Este tic intermitente es un movimiento involuntario del músculo encargado de elevar los párpados, llamado músculo de Müller, que se puede activar en situaciones de estrés en las que liberamos mucha adrenalina. Es una molestia transitoria que no ocasiona ningún efecto perjudicial sobre la visión.

En algunos casos, el estrés exagerado puede provocar una consecuencia más seria: la retinopatía central serosa. Se trata de una inflamación benigna de la retina que suele afectar al centro de la misma (la mácula) y que produce una pérdida de visión, que no es total, pero que dificulta actividades como fijar la vista en el ordenador, la lectura o reconocer una cara.

El  estrés permanente también puede llegar a provocar una pérdida súbita de la visión o un estado conocido como fatiga visual (visión borrosa por la pérdida de foco y sequedad ocular). Normalmente la pérdida de visión suele ser un síntoma transitorio, sin embargo, si no se resuelven estos problemas, el proceso se puede hacer crónico.

Cuando estos periodos de estrés van acompañados de falta de sueño, es muy habitual presentar síntomas como pesadez en los párpados, tener la sensación de irritación en los ojos o pequeños puntos negros que aparecen y desaparecen en nuestra visión.

No está demostrada científicamente la influencia del estrés en consecuencias más graves como el desprendimiento de retina o la perforación de la misma, pero cada vez hay más casos y más artículos que hacen referencia a que el estrés puede favorecer en la aparición de estos problemas.

Como conclusión, podemos decir que efectivamente el estrés puede afectar a la visión,  y para reducir esa influencia es muy recomendable aprender a gestionar el afrontamiento del estrés, intentar evitar las situaciones que lo favorecen, descansar las horas suficientes que necesite nuestro organismo, incorporar en nuestro día a día hábitos saludables y hacer deporte para eliminar tensiones.

 

Lorena Núñez Delgado

Coordinadora Técnica

Grupo Preving Cáceres

www.preving.com