Las tareas de limpieza

Boletín: 
Newsletter 58, Mayo 2016

Todas las empresas necesitan profesionales de la limpieza para mantener en condiciones higiénicas y en orden los lugares de trabajo. Es un sector dinámico y en crecimiento, sujeto cada vez más a contratación externa. Según la Federación Europea de Limpieza Industrial (FENI), con sede en Bruselas, en el año 2014 existían más de 176.900 pequeñas empresas de limpieza, en 20 países europeos. En estas empresas trabajaban 3,32 millones de trabajadores, lo que suponía un volumen de negocios de 64,5 millones de euros. El 67% de los trabajadores de este sector trabajaban a tiempo parcial y el 73% eran mujeres. Entre las actividades más habituales realizadas en este sector se encuentra la limpieza interior de todo tipo de edificios (oficinas, fábricas, comercios, edificios de organismos públicos, establecimientos empresariales y profesionales, edificios residenciales, etc.), en los que se efectúan tareas de limpieza de cristales, chimeneas, hornos, conductos de ventilación; tareas de pulimento, encerado, decapado, etc. Pero no hay que olvidar que este sector también comprende la limpieza de trenes, autobuses, aviones y otros medios de transporte; servicios de desinfección, desratización y desinsectación de edificios, barcos y trenes; y la limpieza viaria. La limpieza realizada de forma correcta contribuye a reducir los riesgos para la seguridad y la salud de los trabajadores en sus lugares de trabajo, así como los costes para la empresa. Sin embargo, los trabajadores de este sector pueden sufrir daños como consecuencia de los factores de riesgo que suelen confluir en esta actividad, como son la propia organización del trabajo, la utilización de sustancias químicas, los riesgos posturales, la utilización de maquinaria, la variedad de sectores productivos donde se desarrolla, la realización del trabajo en horarios poco habituales, la escasa valoración social, el tipo de contrato, la escasa formación, la falta de equipos apropiados, la falta de sensibilización sobre los riesgos asociados a esta actividad, etc. Todo ello puede provocar accidentes o enfermedades profesionales. Los daños a la salud más comunes relacionados con este tipo de trabajo, reflejados en diversos estudios son: las lesiones a causa de resbalones, tropiezos y caídas; los trastornos musculoesqueléticos; el estrés, la ansiedad y los trastornos del sueño relacionados con el trabajo; las enfermedades de la piel, como la dermatitis de contacto y el eczema; los trastornos respiratorios, como el asma; y las enfermedades cardiovasculares. A continuación, ofrecemos una serie de medidas preventivas, con el fin de planificar métodos operativos con comportamientos seguros para lograr un buen nivel de seguridad y salud para los trabajadores de este sector.

 

Medidas preventivas Generales

 

1. Identificar los riesgos y determinar los trabajadores que están expuestos a dichos riesgos.

 2. Evaluar los riesgos y asignar prioridades a los mismos.

3. Formar e informar a los trabajadores sobre los riesgos de sus puestos de trabajo.

4. Distribuir de forma equitativa las tareas y las competencias, teniendo en cuenta los trabajos imprevistos, los picos de trabajo y las bajas del personal.

5. Establecer pausas.

6. Fomentar el trabajo en equipo y la organización conjunta.

7. Realizar evaluaciones de los productos químicos utilizados, creando procedimientos para vigilar que no se mezclen y etiquetándolos con claridad, con el fin de identificar los riesgos.

8. Crear procedimientos para garantizar la seguridad de los operarios que trabajan solos.

 9. Utilizar técnicas adecuadas en el levantamiento manual de cargas (aproximarse a la carga para levantarla, flexionar las piernas y mantener la espalda recta, no girar nunca la cintura durante la manipulación, mantener la carga pegada al cuerpo y firmemente sujeta, y no levantar cargas por encima del nivel de los hombros). Siempre que sea posible, utilizar ayuda mecánica o el apoyo de los compañeros.

 

Específicas

 

10. Utilizar herramientas adecuadas, fáciles de manejar. Proporcionar extensores flexibles o alargadores (mopa, escoba, fregona); mangos telescópicos; cubos con ruedas, asas y escurridor con prensa; carros para el traslado de artículos de limpieza, etc.

11. Usar equipos de trabajo seguros y con el marcado CE (aspiradores, enceradoras, barredoras, pulidoras, abrillantadoras, etc.), que se inspeccionarán periódicamente por personal cualificado.

12. Dejar libres de obstáculos las zonas de paso y de trabajo y prestar atención a los desniveles, las irregularidades y los desperfectos del suelo.

13. Disponer de ropa de trabajo resistente y lavable y de equipos de protección personal (guantes; calzado cómodo, impermeable y antideslizante; arneses; cinturones de seguridad; mascarillas; rodilleras; etc.), controlando su uso apropiado, revisando su estado y sustituyéndolo cuando sea necesario.

14. Utilizar escaleras de mano o banquetas para el acceso a lugares altos y evitar el uso de elementos inestables (sillas, taburetes, mesas, cajas, etc.). Las escaleras hay que colocarlas sobre superficies planas, en un ángulo seguro y en posición estable.

15. Preferiblemente, empujar una carga de frente en lugar de arrastrarla de espaldas. En el transporte de carros es preferible empujar desde la parte posterior que tirar de ellos.

16. Adoptar hábitos posturales y técnicas de trabajo que eviten la adopción de malas posturas, movimientos inadecuados o determinados riesgos. Algunos de estos buenos hábitos son los siguientes:

 − Sostener la mopa, la escoba o la fregona entre el nivel del pecho y la cadera.

− Mover el utensilio para barrer o fregar lo más cerca posible de los pies, realizando el movimiento con los brazos sin seguirlo con la cintura.

 − Sujetar el mango lo más vertical posible y con toda la superficie de la mano.

 − Usar una mano para limpiar cristales y superficies verticales, apoyar la izquierda en la pared y mantener el pie derecho adelantado y el izquierdo retrasado; luego, invertir la postura y hacerlo con la mano izquierda.

− Limpiar las escaleras bajando los peldaños en el sentido del descenso.

− No introducir las manos en las papeleras o recipientes. Para vaciarlos, volcarlos en la bolsa, el carro o contenedor.

17. Colocar señales de advertencia para evitar resbalones y caídas cuando los suelos estén mojados.