Consideraciones en torno a los Accidentes de Trabajo I

Boletín: 
Newsletter 61, Agosto 2016
No es un tema sencillo dar una definición de qué es un Accidente de Trabajo, aunque a priori pueda parecer lo contrario. No existe a nivel internacional consenso sobre qué se entiende por Accidente de Trabajo. Por ello, la Organización Internacional del Trabajo incluyó en el Convenio 121 que "todo Miembro deberá prescribir una definición del accidente del trabajo, incluyendo las condiciones bajo las cuales un accidente sufrido en el trayecto al o del trabajo es considerado como un accidente del trabajo".
En España, por tanto, la definición de Accidente de Trabajo viene recogida en el artículo 156 del Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social. La definición escueta que da la norma anterior es la siguiente:
 
Se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena.
 
En dicha definición, caben muchos supuestos a los que podía aplicar, por eso a continuación de ese enunciado enumera qué acontecimientos se considerará que tienen la condición de Accidente de Trabajo, siendo el primero de ellos, en cumplimiento del convenio de la Organización Internacional del Trabajo, los  que sufra el trabajador en el trayecto de su casa al trabajo o a la inversa.
 
a) Los que sufra el trabajador al ir o al volver del lugar de trabajo.
 
El accidente en el trayecto, también conocido como “accidente in itinere” es un concepto que se ha ido construyendo con los años y las casuísticas que al respecto que han ido dando cimentándose el mismo con la jurisprudencia, que ha conformado el concepto asimilándolo al de accidente de trabajo porque, de forma indirecta, tiene una relación con el trabajo. Si acudimos a la definición que de los accidentes se da en las normativa española, en una interpretación extensiva de la misma, el accidente que un trabajador puede sufrir al ir o volver del trabajo ha sido como consecuencia de haber ido a trabajar. Es decir, que el núcleo fundamental de la construcción jurisprudencial del accidente “in itinere” tiene su base en que el desplazamiento del trabajador viene impuesto por la obligación de acudir al trabajo o volver de éste.
 
Por esa razón, el concepto de accidente in itinere se construye a partir de tres términos:
- el lugar de trabajo,
- el domicilio del trabajador y
- la conexión entre ellos a través del trayecto.
 
No es suficiente pues, con que el accidente se produzca al ir o volver del trabajo, se precisa además, la conexión causal entre domicilio y trabajo, de tal forma que si uno y otro no están conectados, no se puede hablar propiamente de accidente “in itinere”. De forma esquemática, podríamos decir que se precisan 3 características que se deben dar conjuntamente:
 
1.-  Que ocurra en el camino de ida o vuelta.
2.- Que no se produzcan interrupciones entre el trabajo y el accidente. 3.-  Que se emplee el itinerario habitual.
 
Si alguna de ellas con concurriera, no se entendería que cumple con el requisito para considerar que se ha sufrido “con ocasión o por consecuencia  del trabajo”. Es decir que si el trabajador no iba a su residencia habitual, o si paró por el camino tardando más de lo normal en completar el recorrido, o lo hizo por un trayecto que no se pueda considerar el “más normal”, no  estaríamos hablando de que hay conexión entre domicilio y trabajo, sino que respondería a otras motivaciones.
 
Es importante señalar al respecto que en el accidente “in itinere” no existe presunción iuris tantum, es decir, que si ocurre el accidente, la carga de la prueba corresponde a quien alegue haber sufrido el accidente “in itinere”. En esta caso, la carga de la prueba se invierte, y quien diga haber sufrio un accidente que se califique como “in itinere” debe acreditar los requisitos que exige la jurisprudencia para que pueda considerarse accidente de trabajo.
 
Los factores jurisprudenciales son los siguientes:
 
1) Factor topográfico
 
Son varios los aspectos que incluye este factor. El accidente se debe producir en el trayecto habitual y normal de recorrido desde el domicilio al lugar de trabajo o viceversa, con la finalidad principal y directa de acudir o volver del trabajo. No se trata sólo de domicilio legal, sino del real e incluso el habitual y, en general, del punto normal de llegada y partida del trabajo pues el elemento determinante no es salir del domicilio o volver a él, lo esencial es ir al lugar de trabajo o volver de trabajar, pues el punto de salida o de llegada puede ser o no el domicilio del trabajador.
 
El Tribunal Supremo en sentencia de 14 de Febrero del 2011 define el domicilio, interrelacionando los elementos geográfico, conceptual y cronológico, como sigue: "Lo decisivo es, por un lado, que, a los efectos que aquí interesan, debemos entender por domicilio el lugar cerrado en el que el trabajador desarrolla habitualmente las actividades más características de su vida familiar, personal, privada e íntima ("morada fija y permanente", en la primera acepción del Diccionario de la Real Academia Española), es decir, lo que comúnmente denominamos "vivienda".
 
Por otro lado, se requiere que el trabajador haya comenzado el desplazamiento. No es igual que ocurra en el interior de la vivienda, o que sea una caída al bajar las escaleras del edificio donde habita. Debe haber traspasado los límites del domicilio. El trayecto al trabajo comienza la traspasar la puerta de la vivienda.
 
Las desviaciones o paradas no rompen el nexo causal si son breves, siempre y cuando no incrementen innecesariamente el riesgo u obedezcan a motivos relacionados con el trabajo, con la convivencia normal o sean racionalmente admisibles.
 
2) Factor cronológico:
 
El accidente debe producirse dentro del tiempo que normalmente se invierte en el trayecto, salvo que el recorrido por desviaciones o alteraciones temporales anormales, pero en ningún caso deben responder a motivos de interés particular, pues en ese caso no existe el necesario vínculo con el trabajo, rompiéndose la ruptura del nexo causal que debe existir con la ida o la vuelta del trabajo.
 
3) Factor de idoneidad del medio:
El trayecto o recorrido debe realizarse con un medio de transporte normal o habitual. Este concepto puede dar lugar a interpretaciones o casos de difícil catalogación. Por ello, la jurisprudencia reconoce como trasporte apropiado el que habitualmente utilice el trabajador siempre y cuando el trabajador no actúe con imprudencia grave o temeraria o la empresa no lo haya prohibido expresamente (como pueda ser el caso de un trabajador que vaya y vuelva del trabajo en patines). Para que una actitud en esta caso se tache de imprudente, la jurisprudencia exige que se trate de una imprudencia de tal gravedad que ponga de manifiesto la ausencia de una básica precaución por parte del trabajador, de tal forma que el comportamiento del trabajador permita deducir que sea él quien asume y acepta el peligro que muy posiblemente se produzca.
 

Francisco José Ruiz Sánchez.