Equipos de protección individual frente al riesgo eléctrico: Características y normativa aplicable

Boletín: 
Newsletter 63, Octubre 2016

Todos los riesgos a los que se enfrenta un/a trabajador/a en su día a día son importantes, todos los riesgos pueden plantear una seria amenaza para su salud y seguridad, todos los riesgos pueden tener consecuencias que inciden directamente sobre la calidad de vida de los/as trabajadores/as o simple y llanamente, poner en riesgo la propia vida.

Sin embargo, no hay duda de que hay algunos tipos de riesgos que nos parecen más evidentes, hay algunos que nos llaman más la atención, o por decirlo de otra manera, nos ponen más alerta. Son riesgos donde el peligro es más inminente, donde la materialización de ese peligro habitualmente tiene como consecuencia un accidente grave o mortal, y/o el desarrollo de una enfermedad profesional (no debemos olvidarlo nunca)

Hoy hablaremos de uno de estos riesgos, y dedicaremos esta entrada a tratar acerca de la naturaleza del riesgo eléctrico y de la normativa aplicable a los Equipos de Protección Individual (EPI) que suelen utilizarse en este ámbito.

Cuando hablamos de riesgo eléctrico, solemos pensar únicamente en los riesgos derivados del paso de corriente a través del cuerpo del trabajador. Sin embargo, el riesgo eléctrico supone un enfoque mucho más amplio que debemos tener en cuenta a la hora de planificar las actividades preventivas. Los riesgos que debemos considerar son:

  1. Electrocución. Supone el contacto con un elemento en tensión. Se deberán tomar medidas para evitar el paso de corriente eléctrica a través del cuerpo del trabajador.
  2. Quemaduras. Como consecuencia de un arco eléctrico provocado por un cortocircuito, el trabajador se expone a un nivel de energía térmica tal que puede provocarle quemaduras de consideración.

El arco eléctrico es una descarga disruptiva en la cual la corriente eléctrica salta de un elemento conductor en tensión a otro, o simplemente al suelo. El resultado es fenómeno que puede resultar extremadamente violento, cuya severidad está condicionada por factores como la proximidad del trabajador a la fuente, intensidad de corriente, el medio físico donde se produce o la forma y materiales de la instalación eléctrica.

Los estudios y guías asociadas a la seguridad eléctrica, establecen la necesidad de evaluar el riesgo asociado al arco eléctrico en instalaciones donde existan tensiones superiores a 250 V.

  1. Explosión. La acumulación de cargas electrostáticas puede originar una chispa que, en caso de trabajar en atmósferas explosivas, puede dar lugar a una explosión.
  2. Otros riesgos. En este grupo, generalmente se incluyen los riesgos asociados a un arco eléctrico, como pueden ser ondas de choque, gases, radiaciones electromagnéticas, etc.

A continuación, detallaremos los distintos tipos de equipos de protección individual que se asocian a este tipo de trabajos y la normativa que se les aplica.

Protección de la cabeza

La protección de la cabeza del usuario suele estar asociada a la protección de esta parte del cuerpo contra choques o impactos. No obstante, en el ámbito eléctrico la protección de la cabeza debe destinarse también a evitar el paso de corriente a través del cuerpo del usuario entrando por la cabeza.

Distinguimos dos tipos de equipos, asociados a dos ámbitos totalmente diferentes, con diferentes normas aplicables:

 

Protección facial

La cara del usuario representa una de las zonas más expuestas en caso de que se produzca un arco eléctrico de cortocircuito.

En la actualidad, el CENELEC/TC 78, organismo europeo encargado de la normalización en el sector electrotécnico, está trabajando en el desarrollo de normas que permitan evaluar el comportamiento de los protectores oculares frente a los efectos térmicos del arco eléctrico.

 

Vestuario de protección

Para la protección del cuerpo frente a los riesgos térmicos derivados del arco eléctrico mediante el uso de vestuario de protección, actualmente no existe ninguna norma armonizada específicamente desarrollada para definir los requisitos que debe cumplir la ropa de protección frente a los efectos térmicos del arco eléctrico.

Por ello, este tipo de ropa suele evaluarse según la norma de protección contra calor y llamas: EN ISO 11612:2015, a la que adicionalmente se le somete a los ensayos previstos en la norma IEC 61482-2:2009; norma ésta que pese a no ser armonizada, está específicamente destinada a la ropa de protección contra los efectos térmicos del arco eléctrico. Esta última norma, evalúa las prestaciones térmicas de la prenda frente al arco eléctrico mediante dos ensayos.

La información que dan los resultados de cada uno de estos ensayos, es complementaria a la hora de evaluar las propiedades de una prenda o un tejido frente a la exposición de un arco eléctrico de cortocircuito.

1.        El ensayo de arco abierto según EN ISO 61482-1-1 proporciona un valor ATPV que mide la capacidad de un material o prenda para atenuar la energía térmica incidente como consecuencia de una exposición a un arco eléctrico. En este ensayo, las muestras se someten a un arco eléctrico abierto (no se constriñe de ningún modo) con una intensidad de corriente de 8 kA. El valor ATPV es el valor de energía incidente al cual la transferencia de calor a través de la muestra de ensayo tiene un 50% de probabilidades de provocar quemaduras de segundo grado en la piel del usuario (sin que se produzca rotura del tejido).

Por su parte, el valor EBT es la energía incidente a la cual la rotura de la muestra (tejido o prenda) puede producirse con un 50% de probabilidades.

2.        En ensayo de la caja según EN ISO 61482-1-2 evalúa el comportamiento de una prenda o material al ser sometido a un arco eléctrico constreñido y dirigido por una caja que hace que toda la energía térmica incidente se proyecte sobre la muestra. En este ensayo, se hacen pruebas a dos intensidades de corriente diferentes, las cuales servirán para clasificar las prendas o tejidos en Clase 1 o Clase 2. Los ensayos para la Clase 1 se hacen a 4 kA y para la Clase 2 se hacen a 7 kA. En este ensayo, se evalúa que las muestras no ardan (más de 5 s), que no formen agujero mayor de 5 mm, que no fundan hasta la capa más interna; y en el caso de ensayo sobre materiales, que la energía incidente registrada no supere los valores de la curva de Stoll (curva de energía incidente que, de superar los valores de dicha curva, supone riesgo de quemaduras de 2º grado)

En la siguiente tabla se hace un resumen de la normativa aplicable al vestuario de protección asociado al riesgo eléctrico.

 

Protección de manos y brazos

Actualmente no existe ninguna norma armonizada específicamente desarrollada para la protección de las manos y brazos del usuario frente a los riesgos térmicos del arco eléctrico. Para la evaluación de la conformidad de este tipo de protecciones, se suele seguir el mismo criterio que el aplicado para la ropa de protección contra los efectos térmicos del arco eléctrico. En la actualidad el CENELEC/TC 78 está trabajando en el desarrollo de una norma específica para guantes de protección contra los efectos térmicos del arco eléctrico.

En la siguiente tabla, se detallan los requisitos aplicables a los guantes de protección para trabajos eléctricos.

 

Calzado de protección

En lo relativo al calzado de protección de uso en el ámbito eléctrico, los diferentes tipos que podemos encontrar son los siguientes:

Conclusiones

En este artículo se pretendía dar una visión general acerca de la normativa aplicable a los EPI destinados a ser usados frente a los riesgos eléctricos. Sin embargo, y como siempre recordamos, el conocimiento de la normativa sólo es un paso en el proceso de selección del EPI. Así pues, deberemos realizar nuestra selección una vez hayamos evaluado minuciosamente las particularidades de la tarea a realizar y la magnitud del riesgo.

Tampoco queremos dejar pasar la ocasión de recordar a todos los usuarios de equipos de protección individual la importancia crítica que tiene el folleto informativo, ya no sólo para la selección del equipo, sino para su utilización segura por parte de los usuarios.

En este sentido, recordar que la normativa detalla el contenido mínimo de información que debe figurar en el folleto informativo, y que en caso de que esta información no se proporcione íntegramente, o que esté redactada de forma confusa, no proporcionará la información básica deseguridad que el usuario necesita asimilar y comprender para garantizar su integridad física, algo que en cualquier entorno de riesgo es fundamental, pero que en ambientes de trabajo como los que hemos descrito en esta entrada se convierte en algo absolutamente vital.