Evaluación de riesgos psicosociales

Boletín: 
Newsletter 64, Noviembre 2016

Desde que se publicó la Ley de Prevención de Riesgos laborales hace ya más de 20 años, la implementación de la misma se va realizando de forma pausada y gradual,  y en algunos casos más lenta de lo esperado.

No obstante, se han conseguido grandes logros, sobre todo en Seguridad en el Trabajo (accidentes) y en Higiene Industrial (ruido, vibraciones, radiaciones y otras enfermedades profesionales). Sin embargo, en una sociedad tan competitiva, compleja y cambiante como la de hoy, han hecho acto de presencia otros riesgos llamados “de tipo psicosocial” y que en estos momentos no se les presta la debida atención (Bajo contenido del trabajo, sobrecarga, monotonía, ambigüedad del rol, insatisfacción por falta de comunicación, por falta de relaciones del trabajo, etc.).

Ante estos riesgos, antes emergentes y ahora ya presentes, se observa aún una actitud de desconcierto, y también de cierto rechazo hacia este tipo de estudios por parte de las empresas.

El desconcierto puede estar motivado por varias causas. La primera podría ser por el desconocimiento de lo que es la propia ergonomía y la forma de enfocar sus estudios. Unos piensan que la ergonomía estudia aspectos muy concretos y específicos (diseño anatómico de un asiento, un panel de instrumentos, etc.); Otros que actúa más en el campo psicológico laboral; otros consideran que su actuación se centra en las agresiones hacia el hombre (esfuerzos, calor, ruido, etc.) y también están los que piensan que para hacer ergonomía, únicamente hace falta un poco de sentido común.

El rechazo se presenta principalmente por motivos económicos. Modificar o cambiar una situación existente (la ergonomía de corrección es la más utilizada) es causa de gastos generalmente no previstos y se crea la imagen de “estudio de lujo” que desbarata las previsiones económicas. Hay ocasiones en que es mal recibida incluso por los propios trabajadores, pues como consecuencia de su aplicación pueden dejar de percibirse descansos, asignaciones, pluses, etc., aunque actualmente ya se perciben signos que favorecen su diseño y aplicación.

Al margen de lo anterior, a continuación destacamos algunas situaciones que pueden hacer necesaria una evaluación de riesgos de tipo psicosocial en las empresas:

  • Cuando se constaten una serie de anomalías o disfunciones que hagan sospechar que existen problemas de tipo psicosocial.
  • Como comprobación de que las medidas preventivas existentes son las adecuadas.
  • Cuando, como consecuencia de una evaluación anterior, se desean evaluar de forma más especifica determinadas actividades, grupos de trabajo o riesgos específicos.
  • Cuando se introduzcan innovaciones en el lugar de trabajo, que puedan alterar significativamente la situación actual.
  • Habida cuenta de posibles requisitos legales, se quieren detectar los posibles riesgos psicosociales existentes a fin de establecer mejoras.

 

Salvador Barber Alcolea

Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales

Grupo Preving Valencia

www.preving.com