Avanzando hacia empresas saludables

Boletín: 
Newsletter 54, Enero 2016

"La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades".[1] La concienciación social en la necesidad de mantener unos adecuados hábitos de vida ha crecido exponencialmente desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) acuñara esta definición. En la actualidad, la alimentación, el deporte y hasta los nuevos estilos de vida tratan de impregnarse de este carácter saludable. Pero, ¿Y en el ámbito laboral? ¿Están las empresas de nuestro tiempo adaptadas a este nuevo concepto de salud?

La propia organización internacional creó a principios de este siglo el Plan Global de Acción de Salud en el Trabajo 2008-2017. Dicho Plan se concretó en abril de 2010 con el Marco Global de Lugares de Trabajo Saludables.

Sin embargo, se plantean diversas cuestiones: ¿Cómo puede convertirse una empresa tradicional en una empresa saludable? ¿Qué criterios ha de seguir? ¿Cómo poder implementar acciones que se traduzcan en un mayor grado de bienestar para los trabajadores de esta organización? En España existe un organismo que se encarga de esta regulación. Se trata de AENOR, la Asociación Española de Normalización y Certificación. Esta entidad emplea precisamente los criterios de la Declaración de Luxemburgo para acreditar que una compañía resulta merecedora de ostentar la certificación AENOR de Empresa Saludable.

Pero la clave de todo ha de residir en la salud del trabajador. Si una empresa presenta una alta tasa de bajas laborales no puede ser catalogada de compañía saludable. De este  modo, el primer paso consiste en intentar reducir el absentismo laboral que esté originado por una mala salud de los empleados. En este ámbito, la publicación económica Financial Times arroja un dato absolutamente revelador[2], desglosado en tres apartados. Se trata del siguiente: aquellas empresas que carecen de un plan de promoción de la salud en el lugar de trabajo presentan:

En el caso concreto de España[3], hasta 908.781 bajas laborales de incapacidad temporal (IT) se originan a causa de patologías músculo-esqueléticas como la sobrecarga de articulaciones o la osteoporosis, dolencias donde influye una mala postura en situaciones como, por ejemplo, estar sentado inadecuadamente mientras se trabaja frente a la pantalla de un ordenador. Esta cifra supone hasta un 18 % del total de procesos de IT, lo cual conlleva un coste asociado de 1.702 millones de euros, es decir, un 23 % del total, un porcentaje muy notable a tener en cuenta.

Todos estos datos demuestran que “Una buena salud es bueno para el negocio”[4], ya que un empleado sano es 3 veces más productivo. En la buena o mala salud del trabajador influye de manera especial la relación que mantiene con su superior. Y es que el comportamiento de los jefes puede influir en mayor o menor grado en la salud de los empleados de su empresa.

Éste y otros asuntos fueron precisamente los temas abordados en el evento “Buenos Días” que la asegurada DKV organizó en Madrid el pasado 25 de septiembre. Moderado por Javier Formariz, director de Canal Alianzas y Grandes Cuentas de DKV Seguros de Salud, el encuentro contó con la participación de ponentes como el presidente del Grupo ATESORA y socio fundador de Lider-haz-go! Jorge Salinas, el Head de Talent en Manpower Group Juan Carlos Cubeiro o la psicóloga y escritora Alejandra Vallejo-Nájera.

Todos ellos coincidieron en la problemática que suponen los llamados “jefes tóxicos” para aquellas empresas que quieran desarrollar políticas saludables. De hecho, se estima que existe un 36 % de jefes tóxicos en las empresas.

Por este motivo, resulta tan necesario que un líder saludable estimule entornos colaborativos, en los cuales todos los empleados compartan un sentimiento de pertenencia, remen en una misma dirección conjuntamente y, en definitiva, se comprometan con los valores de la organización para la que trabajan. Todo lo contrario es lo que suele fomentar un jefe tóxico.

Liderazgo libre de toxicidad, impulso del talento y reducción del estrés son claves en toda empresa saludable. La conclusión está clara: una mejor salud en el trabajo repercute de manera positiva tanto en los empleados como en sus resultados. Sin embargo, no siempre resulta fácil saber qué criterios aplicar para intentar lograrlo. Percibiendo esta creciente necesidad, la aseguradora DKV Seguros de Salud presenta DKV Salud & Company, basado en el Modelo de Empresa saludable cuya certificación corresponde a la ya citada AENOR, entidad encargada de desarrollar la normalización y certificación en todos los ámbitos del sector industrial y de servicios.

¿Cómo se articula por tanto un programa de salud empresarial? La siguiente figura muestra su organización, que es la que persigue DKV ofreciendo a las empresas los servicios de DKV Salud & Company.

Antes de implementar cualquier programa de salud en las empresas resulta necesario establecer previamente una evaluación del estado de salud de dicha compañía. ¿Qué criterios se han de seguir para elaborar de forma precisa este diagnóstico? Tres son las perspectivas principales que se han de estudiar: la capacidad laboral, el bienestar emocional y los hábitos de vida saludables. A su vez, cada uno de estos apartados debe investigarse de acuerdo a un cuestionario previamente estandarizado y normalizado. De este modo, se consigue un diagnóstico preciso del estado saludable de una empresa, a partir del cual ya se pueden tomar medidas concretas destinadas a paliar disfunciones observadas y/o a potenciar virtudes que se han detectado y de las que la compañía apenas tenía conciencia de ellas.

Una vez que se ha elaborado un diagnóstico certero sobre la empresa estudiada a través de la medición de estos tres parámetros, la compañía ya está en condiciones de pasar a un siguiente estadio en su camino hacia su catalogación de saludable. DKV Salud & Company ofrece a las compañías un diagnóstico previo basado en los tres parámetros comentados, abordando posteriormente una serie de recomendaciones para finalmente desarrollar un plan de acción.

Son varias las medidas que se pueden implementar. Algunas de ellas pueden estar encaminadas hacia la formación de los empleados mediante programas asistenciales o formativos, o mediante la impartición de cursos presenciales o jornadas y charlas temáticas. En muchas ocasiones, la prevención ayuda a reducir el desarrollo de malos hábitos en el futuro, por lo que la puesta en marcha de programas preventivos constituye otra buena herramienta de cara a una posterior mejora de la salud. Estos instrumentos o acciones son algunos de los que propone DKV Salud & Company.

En conclusión, la creciente concienciación de la sociedad en el desarrollo de hábitos de vida saludable se ha trasladado también al ámbito laboral, siendo cada vez más compañías las que desarrollan políticas tendentes hacia el concepto de “empresa saludable”. Cierto es que se ha avanzado notablemente en este campo durante los últimos años, pero aún queda mucho camino por recorrer, pues las decisiones llevadas a cabo por los denominados “jefes tóxicos” suponen todavía un gran lastre para las organizaciones que quieren avanzar hacia un modelo saludable. 

 


[1] Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, adoptada por la Conferencia Sanitaria Internacional celebrada en Nueva York del 19 de junio al 22 de julio de 1946, firmada el 22 de julio de 1946 por los representantes de 61 Estados (Official Records of the World Health Organization, Nº 2, p. 100), y que entró en vigor el 7 de abril de 1948. La definición no ha sido modificada desde 1948.

[2] Financial Times. 2014. Special Report. Companies wake up to cost ill employees.

[3] Fuente: Reumatología clínica. 2014. 10:109-12. Vol 10. Nº 02.

[4] Slogan de uno de los más exitosos programas de Promoción de la Salud en el lugar de trabajo. http://www.worksafe.tas.gov.au/__data/assets/pdf_file/0003

 

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Marco Global de Lugares de Trabajo Saludables